The Return of Abdul
July 22nd, 2008
Del creador de “Cipayo de Santos Lugares” y “Las gónadas del tío Ale Grabier”, Dorian’s nos trae “Volcán de Letras” y no es el sueño de Dorian de ver la UBA en llamas……
“Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Detrás de toda gran mujer hay un proceso bulímico que salió como el orto…”
Franz Kafka (el gemelo malvado, el eslavo…)
Su peor error fue decir “No se”. Baldomero Fermín Gonzalez fustigó de un puntapié en el 5to metatarso a su prometida tras preguntarle por enésima vez, por qué insistía con aquel reclamo de febrero de 1989, hace 17 años atrás, cuando inocentemente Baldo (?) le contó que simplemente salió a comprar cigarrillos.
Hastiado por saberse incomprendido buscó refugio en aquella videoteca que supo conseguirle un honroso 3er puesto en el ciclo televisivo boom de Alberto, Quinto Beatle, Badía. Había que verlo, kilómetros de películas del carajo al servicio del hedonismo de Baldomero. Si hasta la misma Doris del Valle se hacia sus kilómetros para ver a las Azúcar Moreno en Ritmo de la Noche cual pay per view (Todos sabemos el final de eso: Olmedo, Simmons, J. Castro, Kennedy… todo cierra).
Pero no, detrás del desasosiego había muchos más que ver las tetas de Moria y Yuyito. Baldo era un apasionado y afamado escritor de Haikus, esas poesías breves pero contundentes. Su gran exponente fue el célebre poema “Heladera” publicado en la revista “Ovnis y Cocina” que decía así: “Heladera, grande. Blanca”, un groso. Y el pesar de Baldo era que había perdido sus musas (otros sostienen que las musas hicieron un pacto para irse al carajo). Ya no había esa chispa mágica que alumbró “Heladera” o la más sencilla (?) “Heladera de Playa”. Ahora quedaban estelas de inspiración perdidas en clasificados de segunda mano al servicio de chapistas de la zona de Munro. “Arte al servicio de la comunidad” trataba de excusarse en su herido orgullo.
Pero la vida, esa energía incomprensible y nunca buscada (Haiku suicida), le dio revancha. Después de repetidas y poco vertiginosas vacaciones en Carapachay, después de ver el descenso de su amado Sportivo Coreano, y principalmente después que perdió todos sus ahorros en aquella fatídica papeleta de PRODE donde con sólo un empate de Boca ante Lanús le daba esos pesos extras para nuevamente verle la cara al cuidador de bicicletas Olmo de Carapachay. Después de todo eso, La Volpe se fue. (¿)… ah no; las musas retornaron, como tren de Metrovías tras desperfecto de sudor de maquinista, volvieron a casa. Como hijas pródigas, como Lázaras (?). Baldo was back!.
Era una primavera típica de la República Cooperativa de Guyana, 45º hasta en los frigoríficos. Baldo miraba el techo y mordía el lápiz, quien sabe, imaginando vocabularios no vertidos por lenguas humanas otrora (O.o). Baldo miraba el techo y lo trascendía, imaginaba el piso superior con los nenes del 4º jugando al fútbol, alegres, felices, inocentes, muertos. No los bancaba. El ya visualizaba la número 5 con gajos de color bermellón (bien color de mina) rebotando contra el parquet y vitoreada con relatos que enunciaban las epopeyas del Betito Carranza. “¡Justo de ese muerto!” musitaba Baldo. Y así comenzaban a soltarse los verbos, las comas, los puntos: “Puntín, gol. Craneo sangrado”. La magia was intact. Chau a esos negros mugrientos de Munro, hola a los semi blancos mugrientos de Coghlan (?); “Ahora volvemos a las grandes ligas: Revista Hola, Revista Caras, Revista Corsa; ahora vas a ver Hanglin…”. Salió disparado del cuarto a los jedcuorters de la editorial “Marqués de Saló” y a los gritos llegó anunciando “soy el rey giles!, soy el chamán de los vocablos!”. La recepcionista, lo estudió como elemento tecnomédico de laboratorio loco de sanatorio privado para millonarios, algo así como cuando Terminator te relojeaba el pubis pero versión menos bizarra (¿): “disculpe, ¿se lo ofrece algo?” cuestionó. “Chiquita, acá tengo el update del nuevo evangelio, llamá a la redacción que van a volar las tapas de los cerebros” Claro, imaginate, Carito la recepcionista cuando escuchó semejante introducción no lo dudó y le dijo: “la iglesia evangélica es al lado don…, éstos Protoshisus siempre con el mismo delirio…”; “no, no señorita, acá tengo el Haiku mas groso de la historia: Cervantes y Yoko Ono juntos, ésto traspasa los bunkers del pentágono querida.” – “¿Haikus? No señor, la feria de Manga fue hace 2 semanas y en plaza It…” - “¿Manga? No, no… Ay que mona que sos (?); Haiku son esas poesías japonesas medio cortitas… bueno, “medio”, muy cortitas.” La recepcionista lo miraba otra vez a lo Terminator… “erm… seh… veo lo que puedo hacer por Ud.”
Baldo no comprendía, claro. El problema era que habían pasado más de 5 años del suceso de “Heladera” y el Haiku había quedado en el olvido, o en algún archivo de bibliotecario con ganas de no perder las expectativas de masturbarse (?). La moda del kimono, los haikus y los tintoreros se había esfumado como dignidad de soñadora de Tinelli hacía un buen rato. Baldo no la vio pasar porque se recluyó en el cuarto tratando de poetizar sobre Yuyito (¿se le dirá Sojita ahora? (?)), Susana Romero, los infantes del 4º… así no había sesgo de realidad que se te pudiera insertar en el cerebro.
Como a los 89 minutos bajó el jefe de redacción de la Revista Caras, Jorge Segundo Villanueva de los Alcorta y Suarez. “Uh, pero si es el drog.. el fenómeno de Baldomerito… cómo estash? Qué decísh? Todo bien? Buenisimo boló, pasa por acá. Querés una evian? Ponete cómodo, sale un squash un dia de éstos, no?…” y así siguió hablando solo por 4 minutos seguidos hasta que se le secó la boca de tanta saliva empleada y por fin nuestro Baldo metió bocadillo a mil kilómetros por hora.: “Haiku. Nuevo. Rompe todo”. Si no metía ese comentario comprimido de esa forma Jorge no paraba más. (El día que el Sr. Villanueva fue invitado al programa de Mirta Legrand, terminó en escándalo con el SAME, el grupo GEO y el grupo Halcón tratando de contener a la diva “¡dejame interrumpirte hijo de puta!”).
Estupefacto el Si-ou (léase CO, leéase jefe, léase.. se entiende) comprendió que no había tiempo que perder. “Espetalo man, dale ya, escupime tu sabiduría en la cara MAAAANN, por dioshhh!!!” – “ok, preparate porque quizás necesites cambiar de toallita, ahí va: Puntín…”
-“mmm gusta… dale…”
-“gol…”
- “seh seh… “
-“Craneo sangrado”
-“O.o”
En efecto, Jorge tuvo que pedir un cambio de toallas. La recepcionista estaba en coma. Detrás de Baldomero estaba la calle y había un efecto de cámara tipo Swordfish con toda gente meándose encima. Los evangélicos de mierda de al lado gritaban coplas (?) satánicas, el policía de la esquina hacia un moonwalk en continuum… era todo un kilombo mayúsculo. Baldomero no sabia si pedir perdón o aprovechar y hacerse el moisés y sacar su libreta y empezar a indicar “éstas son las nuevas leyes, ahora no jode nadie eh?!”. Pero como Baldomero escribía haikus muchachos, guiño- guiño, ergo era de suponer que no iba a dominar el mundo con la segunda opción, se cagó en las patas y deslizó un casi mutado”perdón”.
El 3 de octubre salió “Chicos del 4º” publicado en 4 revistas diferentes alrededor del globo. Baldomero murió asesinado por un fan con una carta- bomba. Esta es la historia de un héroe (?). Esta es tu historia (??)





